EN QUE GRADO SOMOS EDUCOMUNICADORES
En la actualidad la educación se ha constituido en una labor sumamente compleja, ya que en un contexto como el de nuestro país confluyen un conjunto de factores que precisamente genera complejidad en el proceso educativo, bien sea desde el componente político que quizás no le ha dado la posición que requiere la educación, o desde el componente social que por mecanismos económicos, geográficos o culturales limitan de alguna manera la “universalización” de la educación en nuestro país. Pero como docentes tenemos la obligación moral y profesional de propender por una formación integrar que se lleve a cabo a pesar de la diversidad de contextos y las posibilidades que se den en nuestro país.
Dado lo anterior es pertinente considerar el proceso educativo como un proceso de comunicación, ya que una educación integral implica el tener en cuenta el entorno social, ambiental y cultural en el que se desenvuelva el estudiante, esta quizás es una de las posibles razones por las cuales el proceso de formación presenta debilidades y no esté llevando a cabo lo propuesto, dado que el hecho de que los conocimientos que se llevan al aula están de alguna manera descontextualizados, es decir que las temáticas que allí se presenten no tengan relación alguna con la vida y los intereses de los estudiantes entra en contraposición con el objetivo de generar en los estudiantes motivación y estimulo para su propia formación, de este modo el estudiante tampoco tendrá la posibilidad de identificar, estimular y aprovechar sus potencialidades.
Es así como, al asumir la educación como un proceso comunicativo se llegaría a la conformación de un modelo de educomunicación a través del cual se llegaría a al momento en el que la construcción de saberes en el aula dejara de ser una simple reproducción memorística enciclopédica y se transformaría en un espacio de construcción de conocimientos de tipo social en el que el proceso se da de manera horizontal permitiendo que tanto el docente como el estudiante interactúen, evalúen sus procesos y tengan la posibilidad de autorregularlo, logrando aprendizajes de tipo significativo y con alto potencial de aplicabilidad.
Es aquí donde se hace necesario que el docente tenga un nivel de alfabetización multimedial el cual le permita aprovechar al máximo las grandes potencialidades que le ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, es decir, no solo basta con proponer videos, películas o noticias, si no que es de suma importancia que el docente a la hora de estructurar estrategias didácticas en el aula que involucren el uso de cualquiera de las TIC, haya formado en los estudiantes la capacidad de utilizarlos de manera coherente y pensarlos de manera crítica.
Cada una de las herramientas con las que se puede contar a nivel educativo se constituyen en vehículos de expresión del las potencialidades del estudiante, a través de estas el estudiante puede construir conocimientos y sentar posiciones a partir de los elementos proporcionados por el docente, así como también por los que son aportados desde la utilización de estos recursos multimediales.
Consecuentemente el asumir la educación desde una posición constructivista en la que la comunicación horizontal es el eje principal de la construcción, reconstrucción, posición y critica frente a los conocimientos y actitudes formados en el aula, logra generar ciudadanos críticos que le aportaran de manera positiva elementos enriquecedores a la sociedad. Es a partir de esto de que puede verse necesario que el proceso de formación de los estudiantes para los medios se algo intrínseco a la formación académica, ya que esta formación no solo debe ser de tipo funcional en la que se resalta solo la utilización física de los mismo sino desde la parte estructural bajo la cual analizaran y reflexionaran la utilidad, intencionalidad y trascendencia de la información y la comunicación de la misma.
El papel del docente debe ser el de formar esta cualidad, pero antes de llegar a esto, es prudente también, una acertada formación de los docentes al respecto. Es aquí en donde cobra una gran importancia los aportes proporcionados y construidos en un espacio como el multitaller para la producción de materiales didácticos, el cual a través de su estructura, objetivo, metodología y formación, logro insertar en cada uno de los participantes el conocimiento básico mediante el cual se puede establecer el punto de partida para una formación bajo la cual los maestros logremos llegar verdaderos educomunicadores.
Camilo Marín
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